Vestidos de novia tipo «ball gown»: volumen controlado con presencia en la ceremonia
Lo que aporta la falda amplia a la silueta
Un corpiño bien definido y una falda amplia pueden crear un marcado contraste entre la cintura y el bajo. Esto puede equilibrar un busto más voluminoso o unas caderas más anchas, dependiendo de dónde esté estructurado el corpiño y de cómo esté confeccionada la falda. En una figura más recta, el volumen aporta una clara sensación de curvas. Si eres de estatura menuda, una falda de menor volumen, un tul más ligero o un corpiño de líneas verticales y limpias pueden evitar que el vestido resulte abrumador para tu complexión. Si tu prioridad es la zona media, presta atención a dónde se sitúa la costura de la cintura y a si el corpiño te proporciona sujeción sin resultar rígido.
Peso, movimiento y lugar de celebración
El tul puede aportar ligereza y movilidad a un vestido de gala; el mikado y el satén crean un efecto arquitectónico más marcado. Las capas, los aros, los adornos y una cola larga añaden peso, así que pruébate el vestido con los zapatos que tengas pensado llevar. Pasa por una puerta, siéntate en una silla y practica unos pasos de baile. Una sobrefalda desmontable puede aportarte el dramatismo de un vestido de gala para la ceremonia y un segundo look más ligero para el banquete.
“Quiero que la entrada sea todo un espectáculo, pero no quiero que sea el vestido el que me domine”.”
Ese es el equilibrio ideal que hay que buscar: un vestido de gala debe realzar a la novia, no ocultarla tras su volumen.




















